Alquilar una vivienda de tu propiedad conlleva una serie de obligaciones fiscales. Explicaremos de forma sencilla cómo tributa en el Impuesto de la renta y en el IVA.

Tributación de IVA

Lo primero que hay que saber es que hay una diferencia entre alquilar a un particular o a una empresa. Si alquilas tu vivienda a un particular y es de uso exclusivamente para vivienda de éste, no tendrás obligación de presentar IVA ya que será una operación exenta. La exención del IVA afectará tanto a la vivienda como también afecta a sus elementos anejos, ya sean garajes, trasteros y muebles alquilados junto con la vivienda, incluidos en el contrato.

Es importante destacar lo de “uso exclusivo para vivienda”, ya que si el arrendatario alquila la vivienda para uso compartido como  vivienda y profesional o lo alquila para uso únicamente profesional o empresarial, entonces sí hay obligación de repercutir IVA.  De igual manera, las facturas llevarán retención. Actualmente, las retenciones en los alquileres son de un 19%. Este importe, lo retiene el arrendatario y luego el arrendatario lo solicita en la declaración de la renta.

Otro asunto son los alquileres vacacionales y las viviendas de uso turístico. En este caso, sí hay obligación de repercutir IVA, ya que se considera una actividad empresarial y no se le considera uso como vivienda.

Tributación en el Impuesto de la renta

La operación sea con IVA o no, tenemos la  obligación de declarar los ingresos al hacer la declaración de la renta. Al hacerlo, el arrendador se podrá reducir de esos ingresos, los gastos que soporte o conlleve ese alquiler. Por ejemplo, los gastos de la comunidad de esa vivienda, siempre que los pague por su cuenta, los gastos de formalización del contrato, el IBI y otros gastos relacionados con poner la casa en alquiler, como pueda ser la pintura de la vivienda al ponerla en alquiler. En otro artículo ampliaremos información sobre los gastos fiscalmente deducibles del alquiler.

Además, el arrendador se podrá reducir un 60 % con carácter general respecto del beneficio real obtenido, ingresos menos gastos.